Trabas en infraestructura
Por Gonzalo Prialé, presidente de la Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional
19/6/12. El Comercio. Para salir de la pobreza y el subdesarrollo debiéramos invertir cada año 6% del producto bruto interno en infraestructura, como viene haciendo varios exitosos países asiáticos.
Esto impactaría directamente en un crecimiento adicional de 2,4% del PBI anual mientras se construye, más beneficios indirectos e inducidos de largo plazo que permiten recuperar con holgura la inversión.
Según el cronograma de Pro Inversión, en el 2012 se concursará proyectos de asociaciones público-privadas (APP) por un monto equivalente a 1,4% del PBI.
El monto es reducido en relación con las necesidades de la población, a la brecha de infraestructura, y al objetivo de invertir anualmente 6% del PBI.
Los gobiernos regionales presentaron en un foro organizado por Pro Inversión hace medio año, entre otros anuncios, 21.000 millones de dólares en 59 proyectos de APP de interés regional.
Pro Inversión anunció encargos del Gobierno Central por 10.700 millones de dólares en 26 APP para los años 2012-2013, que incluyen dos grandes proyectos cofinanciados por 6.800 millones: la línea 2 del tren subterráneo de Lima, y carreteras (Longitudinal de la Sierra, tramos de la Longitudinal de la Selva y tramos de IIRSA Centro hasta Pucallpa).
Como vemos, existe una carretera importante de proyectos de APP, pero los proyectos solo generan ingresos y crean empleos cuando son ejecutados, no cuando están en una cartera.
Cómo se procesan los concursos es el cuello de la botella, y si son APP cofinanciables, procesarlas resulta bastante más complicado.
¿Trabas? La legislación aplicable es engorrosa.
Se necesitan modificaciones en la ley marco y el reglamento de APP, así como en el reglamento del SNIP, para agilizar los procesos.
Pero hay tensión alrededor de la agilización de trámites y estudios, porque podría acarrear ulteriores denuncias e investigaciones, así que el tema está detenido.
El SNIP sirvió en su origen para evitar que se gastara mal, ahora necesita ser modernizado a fin de que sirva para promover que se gaste bien, dado que existen grandes recursos que no se logran gastar.
¡En el primer trimestre 2012 se registró un superávit fiscal de 7% del PBI!
El objetivo central al diseñar una APP debiera ser la calidad de servicio y cómo acortar los procesos, no el buscar cómo trasladarle el riesgo a la otra parte o la tranquilidad de los funcionarios; tendencia esta última que puede conducir a concursos desiertos, tal como ocurriría si se promoviese el concurso para la línea 2 del subterráneo de Lima como concesión a suma alzada, porque este tipo de obra al atravesar el subsuelo encuentra múltiples y costosas interferencias que no son previsibles, tales como tuberías importantes que no están en planos de la cuidad o restos arqueológico.
En resumen, hay proyectos y un gran interés de inversionistas por las APP, pero hay trabas y demoras por falta de convicción en el Estado respecto a que se puede hacer las obras bien y rápido, con calidad y controles.
La popularidad presidencial puede deteriorarse y la inversión privada puede desalentarse si el Ejecutivo no logra sacar adelante los cursos de APP, no toma decisiones, y mantiene temas sin resolver como la renovación del contrato de Telefónica.