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¿Nos mojará la tormenta europea?

Por Oscar Rivera, presidente de ASBANC

28/6/12. Gestión. Históricamente las crisis financieras internacionales han tenido fuerte impacto en la banca peruana. Pero hoy, mientras la industria bancaria en EE.UU. y Europa atraviesa momentos difíciles, el sistema bancario peruano se muestra sólido: nunca estuvo mejor preparado para enfrentar contextos internacionales complicados. Ante la tormenta económica y financiera que se viene gestando en el mundo, es bueno recordar por qué debemos ser prudentemente optimistas.

Un elemento crucial es la regulación. En el Perú es estricta y conservadora mientras que en EE.UU. y Europa tuvo fallas. La crisis del 2008 en EE.UU. se originó por una regulación laxa. El modelo bancario tradicional fue reemplazado por un sistema que restó incentivos a evaluar escrupulosamente el riesgo y deterioró la calidad de los créditos.

En España los efectos en la banca de la crisis del sector inmobiliario se hubieran podido atenuar con una política regulatoria más prudente.

En cambio, la SBS les exige a los bancos peruanos superar los estándares internacionales. Basilea establece un ratio de capital mayor a 8%, pero la SBS exige un índice superior a 10% y los bancos peruanos lo mantienen por encima de 14%. Otras exigencias son altos niveles de provisiones, simulación de escenarios de estrés, planes de contingencia, mínimos ratios de liquidez por monedas, entre otros. Así la SBS ha obtenido las mejores calificaciones otorgadas a supervisores bancarios por el FMI y el Banco Mundial.

Otro elemento es el BCR. Hoy cuenta con cerca de US$ 58 000 millones en reservas internacionales, el doble que en el 2008, y con amplio margen de maniobra en política monetaria. Ya durante la crisis del 2008-2009 actuó de manera impecable y anticipada, lo que le valió a Julio Velarde el reconocimiento de mejor banquero central en el 2010 en el marco de reuniones del FMI.

Por último, la banca también hizo su tarea. Soportó sólidamente el maretazo de la crisis financiera internacional del 2008 y hoy está aún mejor preparada: buenos niveles de provisiones, plazos ampliados de líneas de crédito del exterior, mayor liquidez, excelentes políticas de gestión de riesgos y uno de los ratios de morosidad más bajos de la región, entre otros. Por ello, si bien no hay que subestimar la tormenta internacional, es bueno recordar que tenemos una sólida nave y a los mejores pilotos.